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Crece un escándalo político en Francia | Crece un escándalo político en Francia |
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| Written by News Editor | |
| Saturday, 28 July 2007 | |
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PARIS.- En una decisión sin precedente en la historia de la Quinta República por el tipo de acusación, el ex primer ministro Dominique de Villepin fue inculpado ayer de una campaña de difamación destinada a salpicar a Nicolas Sarkozy para impedir que llegara al poder.
Debido a la gravedad política que adquirió el caso, que amenaza con llevarlo a la cárcel, los jueces también le exigieron una fianza de 280.000 dólares para dejarlo provisionalmente en libertad y le prohibieron todo contacto con el ex presidente Jacques Chirac. La severa actitud de los magistrados creó estupor en la opinión pública y sorpresa en la clase política. Villepin, que suspendió sus vacaciones en Tahití para responder a la convocatoria judicial, negó haber participado en "una maniobra política" y apeló la decisión de los magistrados. Durante una audiencia de menos de una hora, el ex primer ministro, que rehusó responder al interrogatorio, fue acusado de "complicidad en denuncia calumniosa, ocultamiento de robo, abuso de confianza y complicidad en uso de documentos falsos" y puesto bajo control judicial por los jueces Jean-Marie d Huy y Henri Pons, que llevan adelante la investigación de ese escándalo. El ex primer ministro, de 53 años, pudo conservar no obstante su libertad para viajar tanto por el interior de Francia como al extranjero. El caso Clearstream, que data de 2004, estuvo destinado a desacreditar a varias personalidades a quienes se acusaba de haber recibido retornos a través de la financiera luxemburguesa Clearstream por una venta de fragatas francesas a Taiwan, en 1991, en la que se pagaron sobornos. El nombre de Sarkozy apareció en unas listas de presuntos titulares de cuentas en Clearstream. Pero el sumario demostró que se trata de un documento falsificado por un experto en informática. Asombro Si bien los franceses esperaban la inculpación de Villepin, la suma exorbitante de la fianza, así como la prohibición de reunirse con Chirac, provocaron asombro. La medida precautoria, sin embargo, no carece de lógica: el ex presidente fue considerado durante mucho tiempo como el mentor político de Villepin y su nombre aparece citado en repetidas ocasiones en el expediente judicial. Pero los jueces nunca podrán interrogarlo. El artículo 67 de la Constitución garantiza al jefe del Estado inmunidad por hechos ocurridos en el ejercicio de sus funciones. Invocando ese "escudo jurídico", Chirac anunció el 22 de junio que no prestará testimonio "sobre hechos acaecidos o conocidos durante su mandato" (1995-2007). Al salir de la audiencia, Villepin afirmó que "en ningún momento" pidió "que se investigara a ninguna personalidad política", y desmintió haber participado en una maniobra política. "Cuando actué, lo hice para hacer frente a amenazas internacionales y de naturaleza económica", explicó Villepin. Sarkozy, de 52 años, cree que fue víctima de una conspiración destinada a sabotear su carrera, y nunca ocultó sus sospechas sobre Villepin, que, en el momento de los hechos, era su principal rival en la lucha por la candidatura presidencial de la derecha y el delfín de Chirac. Villepin, que ocupó las carteras de Relaciones Exteriores y de Interior antes de convertirse en primer ministro en 2005, fue acusado por varias personas involucradas en este caso. La investigación parece haber probado que, mientras dirigía la Cancillería, encargó investigaciones paralelas, fuera de todo marco judicial. Y que también incitó al "delator" de ese falso caso de corrupción, su amigo Jean-Louis Gergorin, para que enviara anónimamente a la justicia las listas con los nombres de las personalidades que "aceptaron" los sobornos. En diciembre pasado, cuando era aún primer ministro, Villepin fue interrogado durante 17 horas por los jueces. A fines de junio, las sospechas se acentuaron tras el descubrimiento de notas informáticas del general Philippe Rondot, un alto funcionario de inteligencia a quien Villepin había pedido secretamente que investigase. A partir de ese descubrimiento, los dos jueces efectuaron allanamientos en el domicilio y las oficinas de Villepin. Los dirigentes políticos tanto de izquierda como de derecha llamaron ayer a la calma y recordaron que el caso Clearstream sigue en proceso de instrucciónm, y que Villepin aún no está siendo juzgado sino investigado. "Esto es sólo una inculpación [ ] no es una condena. Es imprescindible respetar la presunción de inocencia", advirtió el líder socialista François Hollande. Las próximas semanas serán decisivas para el futuro de Villepin. El ex jefe del gobierno podría, por ejemplo, recusar la autoridad de los jueces argumentando que sus acciones fueron realizadas en el marco de su responsabilidad ministerial. Según la ley francesa, todo acto ejecutado por un ministro en ejercicio de sus funciones debe ser juzgado por un tribunal especial constituido por parlamentarios y magistrados. Lo que haga, en todo caso, deberá hacerlo políticamente solo. Aun cuando las declaraciones de los testigos parecen confirmar que Villepin siguió instrucciones de Chirac, cuya antipatía por Sarkozy era de público conocimiento. Desde que dejó sus funciones, Dominique de Villepin se ha dedicado a escribir la biografía de su héroe, Napoleón Bonaparte, un hombre que, ensoberbecido por el poder y la ambición, terminó prisionero, purgando sus excesos, y abandonado por todos. |
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